Promiscua transformación

“Un resentido social convirtió la política en un burdel de cuarta ”

El Barrio

En todos los gobiernos se han dado casos de favores sexuales entre   ciudadanos y políticos, nada de qué extrañarnos. Sin embargo, a la llegada del obradorato, políticos de Morena, y partidos aliados cohabitan y presumen ante el pueblo sus andanzas, que incluye promiscuidad con hombres, mujeres y de la comunidad lésbico gay, además, sus “tarifas” han alcanzado cifras inimaginables. 

Dejó de ser nota que políticos de avanzada edad, presuman relaciones con mujeres a las que les doblan la edad, y alimentan con generosos regalos de joyería y gemas de Tiffanny, las de Harry Winston no las conocen. Ahora obsequian jirafas, dilapidan cientos de millones de pesos del erario y románticos viajes en aeronaves militares, así como la promesa de gubernaturas como muestra de “generosidad” de su amor.

En otros casos, la promiscuidad se da entre familiares consanguíneos o políticos, que a cambio de presuntos favores sexuales, les han otorgado gubernaturas o impulsan y financian sus campañas con cientos de millones del erario, como si fuera de su peculio; aún más, han llegado a recurrir a la inquilina de Palacio Nacional para solicitar el veto de los adversarios de su compañera o compañero sentimental en turno.

Así como intercambian parejas, también los privilegios con un nuevo o nueva mecenas; eligen un miembro del gabinete en algunos casos para para procrear, y posteriormente cambiar de pareja en busca de un futuro de mayor proyección política y seguramente satisfacción sexual; parejas sentimentales que presumen en playas y restaurantes de lujo, toda vez que la relación anterior ya cumplió con su cometido.

Anteriormente, bares y cantinas se convertían en mesas de negocios privados y políticos, con el arribo al poder de Morena, camas en costosos condominios, mansiones, ranchos, y hoteles internacionales clase gran turismo, se han convertido en espacios de negociación sexual, y en el menor de los casos de placer, esto último es lo que menos le interesa a quienes utilizan el sexo para conseguir de lo que carecen.

Entre el poder y el sexo sólo hay dos insatisfechos