No es el frijol, es el descontento nacional
“No es digno de mandar a otros hombres aquel que no es mejor que ellos
”
Ciro el Grande
Por: Carlos Pavón Campos.- Movilizaciones, paros y protestas que llegan hasta la Plaza de Armas de Zacatecas. Lo más reciente fueron 300 productores de frijol que protestaron porque querían pagarles el kilo en 7 pesos, cosa por demás injusta y que a ojos de todos era un precio no solo castigado, sino inviable. Finalmente, el acuerdo fue que el kilo se pagaría en 27 pesos.
Por otro lado, los niveles de inflación en Zacatecas hablan por sí solos. Al cierre del primer trimestre de 2026, la capital de Zacatecas se ubicó como la sexta ciudad con mayor inflación del país, siendo los refrescos y los cigarros los productos que más han subido: el primero con casi el 4% y los segundos con más del 12 por ciento de incremento. Por cierto, también protestamos cuando los legisladores de Morena propusieron estos aumentos; finalmente, como ya se está haciendo costumbre, tuvimos razón: la inflación nos pega a todos.
Acá en Zacatecas también hemos visto protestar a los transportistas, a los maestros, a las asociaciones civiles y, por supuesto, a los mineros del FRENTE, quienes protestamos de manera recurrente por mejores condiciones de salud, por la construcción del nuevo y necesarísimo hospital de Fresnillo y por el reclamo a los legisladores que han hecho de la política laboral un saqueo constante a nuestros salarios.
Pero, ¿qué está pasando? ¿Por qué varios sectores estamos levantando la voz? No, no es golpeteo político y mucho menos es Inteligencia Artificial; tampoco somos pagados por la derecha, ni por los opositores o enemigos del sistema —como ahora dicen—; somos la voz de la ciudadanía, de las familias de los que trabajamos a diario, de la clase productiva. Cada uno de los que estamos protestando tenemos voz y apellido; es decir, somos ciudadanos hartos que exigimos un cambio de rumbo o nos va a cargar la fregada.
Pero no solo se trata de Zacatecas. Las movilizaciones y quejas contra las políticas implementadas desde hace ocho años son evidentes, aunque muchos prefieran no verlas. No son protestas, son cucharadas de realidad. Las protestas van de norte a sur: en Sonora, los productores de trigo y maíz reclaman adeudos por parte de la Federación; en el centro del país, la falta de agua y las asociaciones civiles mantienen paros y bloqueos; y en el sur, el magisterio chiapaneco y los conflictos agrarios son ya una cotidianidad.
Hoy el descontento nacional se multiplica ante un retroceso de ocho años. No puede existir un gobierno con legisladores sordos, ni un sistema que calla y evade sus responsabilidades. Los mexicanos estamos cansados de la indolencia, de los pretextos y del ya tan escuchado, desgastado y nunca tan falso: “primero los pobres”. Es urgente un cambio de rumbo; la realidad ya no admite más ceguera oficial.
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